La guerra de patentes que libran los grandes fabricantes de dispositivos móviles a escala global, con acusaciones cruzadas por copiarse uno a otro, dio en la noche del sábado un giro de calado, y hasta cierto punto inesperado, después de Apple y HTC acordaran bajar las espadas con un contrato de licencias con vigencia para 10 años. Es el primer acuerdo de este tipo que firma Cupertino, la sede de Apple, con uno de los socios de su rival Google.

El origen del enfrentamiento está en una demanda presentada por el fabricante del iPhone hace dos años, en la que acusaba a la taiwanesa de violar varios de sus derechos tecnológicos. Empezaba así una batalla que Apple extendió a los fabricantes que usan el sistema operativo Android de Google la plataforma dominante. HTC, por su parte, acusó recientemente a la californiana de utilizar su tecnología inalámbrica en los portátiles y tabletas.

Ni Apple ni HTC dieron detallas sobre los términos del acuerdo. Tim Cook y Peter Chou, sus respectivos consejeros delegados, se limitaron a decir lo evidente; que abandonar esta batalla legal es un paso necesario para que las dos compañías se concentren en la innovación en lugar de en los litigios que no hacen más que crear distracciones y tienen un coste asociado muy elevado.

HTC no tenía más remedio que llegar a un arreglo. Sus móviles interactivos fueron pioneros antes de Apple se lanzara de lleno en el negocio y trastocara con su maniobra el equilibrio de poder en la industria tecnológica. Eso era en la época del Windows Mobile. Después probó fortuna con Android, hasta que llegó la surcoreana Samsung y le comió también ese mercado.

Esa urgencia se ve en sus resultados. A final de octubre, la firma electrónica alertaba a los inversores de que en el último trimestre vería caer sus ingresos en un 41% por la pérdida de mercado, hasta unos 60.000 millones de dólares. Apple, por su parte, acaba de ver como el Galaxy S3 de Samsung se vendió en el tercer trimestre mejor que el iPhone 4S de Apple. Pero no basta con dejar a un lado los problemas legales. Además, necesita buenos productos.

El pacto se anuncia, precisamente, un día después de que HTC comenzara a vender los nuevos dispositivos móviles que funcionaran con Windows 8, el sistema operativo con la que Microsoft busca recuperar el terreno perdido durante los últimos cinco años frente a Apple y Google. Fueron las batallas legales uno de los factores que explican el traspié de Redmond.

La carrera de la innovación se estaba complicando para Apple en los tribunales. Aunque el pasado mes de agosto consiguió un veredicto de calado a su favor en EEUU frente a su socia y también rival Samsung Electronics, hace pocos días un tribunal desestimó el pleito que emprendió contra Google por el uso que estaba haciendo de las patentes de Motorola Mobility tras su adquisición.

Google, de hecho, en lugar de clamar victoria dijo tras la decisión estar abierta a negociar un arreglo con Apple. En el caso de la batalla con Samsung, los magistrados que en EE UU analizan las demandas cruzadas y los recursos pidieron también a las partes en litigio intentar resolver la cuestión al margen de los tribunales y lugar de embarcarse en un proceso de gran complejidad.

Y todo esto sucede mientras se debate en el mundo tecnológico si realmente esta guerra beneficia al consumidor, cuando lo que buscan los fabricantes de los jueces es que se prohíba la venta de productos en un mercado tan relevante como el norteamericano. Apple consiguió vetos en este sentido frente a HTC y Samsung, que después tuvieron que ser levantados.

La compañía de Tim Cook, además, no atraviesa por un buen momento en Wall Street. Los títulos de Apple entraron la pasada semana en zona de corrección tras perder un 20% de su valor en menos de dos meses. De los 705 dólares que se pagaban por título cuando se lanzó el iPhone 5, la cotización ha caído a menos de 550 dólares. Aun así sigue siendo la mayor de Wall Street.

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