El presidente del Centro Español de Derechos Reprográficos (Cedro), Pedro de Andrés Romero, afirmó hoy que la denominada Ley Sinde fue un buen paso a favor de la retribución justa y equitativa de la propiedad intelectual, pero no está funcionando por falta de medios humanos y materiales.

Cedro, con 21.000 socios entre autores y editores, concentra el 95% de la representación de la producción editorial española y su función es salvaguardar los derechos de autor de obras escritas en sus segundos usos, según datos del propio centro.

Moreno, que hoy firmó un convenio de colaboración con la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, declaró a Efe que lo más grave para los autores y editores de obras escritas es la piratería en internet de las obras de ficción, y al respecto consideró que la Ley Sinde se aplica de forma muy lenta por falta de recursos económicos y de personal de la Comisión de Propiedad Intelectual, de manera que mientras se cierra un portal se abre otro.

Según los cálculos de Cedro, en España operan varios cientos de sitios en internet de forma ilegal, al facilitar copias digitales de obras protegidas y algunos libros incluso aparecen en esas web antes de ser publicados en papel, lo que demuestra que detrás de esa práctica hay ánimo de lucro.

Hasta ahora solamente se ha conseguido cerrar uno de esos sitios (vagos.com), pero siguen operando decenas sin que las denuncias que presentan los defensores de los derechos de autor se tramiten con diligencia, según Romero.

“El fraude es incalculable”, denunció Romero, quien destacó el esfuerzo que hace Cedro para llegar a acuerdos cuando detecta que hay empresas, instituciones o sitios web que hacen una utilización ilegítima de las obras de sus asociados.

Cuando no hay forma de alcanzar un acuerdo, Cedro presenta denuncias, como ha hecho últimamente con la Universidad Carlos III y la Universidad Autónoma de Barcelona. Esos dos centros de educación superior hacen “un uso intensivo” de obras a través de sus intranet sin abonar derechos de autor por segundos usos, afirmó.

Contrapuso la actitud de esas dos universidades con la Universitat Oberta de Catalunya (OBC), un centro académico virtual con el que Cedro ha llegado a un acuerdo para la utilización de obras protegidas en su intranet.

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