El correo electrónico sigue siendo la principal puerta de entrada de las infecciones ciubernéticas, a pesar de la proliferación de las redes sociales. Troyanos y programas espías siguen siendo las mayores amenazas para los internautas. Los primeros representan el 44% y los segundos han duplicado su número (han crecido un 108%) en los primeros seis meses de 2012 respecto al mismo periodo del año anterior, según el último informe de G Data. La compañía alerta de que, entre los troyanos preferidos por los cibercriminales se encuentran los llamados ransomware, aquellos que infectan el ordenador, lo bloquean o bien codifican determinados archivos que solo se pueden recuperar mediante un pago anónimo. Por ejemplo el llamado virus de la policía, que utilizaba la imagen de la Policía Nacional para estafar a las víctimas, a las que acusaba de almacenar pornografía infantil.

La empresa de seguridad ESET (Ontinet)ha elaborado un decálogo de medidas para prevenir posibles infecciones. Se trata de recomendaciones básicas para cualquier internauta, entre ellas la de no abrir archivos adjuntos de desconocidos. Y ante la duda, eliminar el mensaje. Si es real, el remitente lo volverá a enviar. Lo mismo ocurre con los enlaces maliciosos. Si desconoce quien se lo envía, prescinda de él.  Las grandes compañías de Internet, como  Google, Yahoo!, Facebook, Apple o Microsoft, no utilizan este canal para contactar con sus clientes.

El correo electrónico también es la puerta principal para el engaño bancario (phishing) y el spam. Las entidades financieras no informan de sus fallos de seguridad por esta vía. Y si usted pica, el cibercriminal le llevará a una web falsa del banco. Si introduce sus datos, le vaciarán la cuenta. En el caso del correo basura, aunque parezca mentira, se siguen enviando millones de correos que ofrecen todo tipo de productos fraudulentos. Recomendación: tírelo a la basura sin abrirlo. Además,

Y al final, como siempre, actúe con sentido común: use buenas contraseñas y cámbiales en cada servicio; cierre sesión cuando accede a sus correo electrónico desde un ordenador público, por ejemplo un cibercafé. También a través de una red wifi insegura.   Y si recibe una solicitud de permiso para instalar cualquier programa y usted no lo ha pedido, aunque se lo haya mandado un amigo para ver el último supuesto chascarrillo, diga que no. Siempre se lo puede volver a enviar, piense que hay cadenas de mensajes que llevan una década circulando.

 

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