Parece una broma entre vecinos, pero no lo es. Al entrar en el traductor de Google y teclear ‘come to sevilla’ en inglés, en la traducción al español arroja el resultado: “Vente a Córdoba”. Si se busca con otra ciudad, Pamplona, por ejemplo, el resultado es “llegar a Pamplona”. Si se escribe con París, el resultado es “Venir a París”. Si se escribe Sevilla en mayúscula o “Seville”, la traducción es correcta.

El departamento de comunicación de Google en España ha explicado a este medio cómo funciona el servicio: “hace traducciones automáticas (sin intervención de personas que se dedican a la traducción). Cuando Google Translate realiza una traducción observa cientos de miles de patrones de distintos documentos que hay en la red para ofrecer la mejor traducción posible, pero, obviamente, estas siempre no son las correctas y se cometen errores. Todos los usuarios pueden notificarnos los errores y corregirlos ellos mismos simplemente seleccionando la palabra que se quiere modificar”. Precisamente, ese último factor, la posibilidad de que los usuarios hagan modificaciones puede ser el origen del sonrojante resultado.

Esta traducción errónea recuerda a los ‘google bombing’, una técnica de posicionamiento en el buscador que relacionaba palabras con cierta ironía. Para conseguirlo era necesario manejar enlaces cuyo término apuntase a la dirección web que se quisiera primar como resultado. El ejemplo más conocido era al buscar “ladrones”, cuyo primer resultado era la página web de la Sociedad General de Autores. En Estados Unidos, cuando este tipo de bromas cibernéticas funcionaban el blanco preferido era el presidente George W. Bush.

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