Xavier Tobella, socio fundador de Cloudgrup, está tomándose un café en un bar del Eixample barcelonés. Tiene un teléfono inteligente desde el que accede a su puesto de trabajo, íntegramente. Se conecta a él desde el explorador del móvil, introduce su usuario y contraseña, abre Windows como si estuviera delante de su ordenador tradicional de sobremesa que tiene en su oficina de Terrassa, y empieza a escribir un documento en Word. Luego enciende el portátil. Es un Mac, pero no importa: abre de nuevo su explorador y accede de nuevo a su puesto de trabajo. Sigue con el mismo documento, en el mismo punto exacto que lo dejó en su móvil. Manda el documento por correo, desde su Outlook, y Sergi Arnal, desarrollador de negocio de la misma empresa, lo abre en su tableta. Lo guarda y ahí se queda: accesible para él desde donde él quiera y para que quien él quiera pueda abrirlo, verlo, modificarlo y utilizarlo.

Es la total integración de un punto de trabajo en la nube. Para acceder a él, ambos sólo necesitan conectarse a Internet desde un aparato como el que llevan en el bolsillo. “Funciona todo igual que si tuviéramos la estructura de manera local. Pero tenerla en la nube es más seguro y más económico. Más cómodo y más accesible. Ya da igual si uno o varios ordenadores de la empresa se estropean. Todo está en la nube: escritorios, aplicaciones y almacenamiento, de una forma más inteligente, ecológica y responsable que tenerlo en las instalaciones de la propia empresa. Con eso, a parte de ahorrar, conseguimos también que por ejemplo cualquier empresa tenga el Office disponible en cualquier aparato, incluido los iPads. Algo impensable hasta ahora”.

Cloudgrup se dedica a la migración de escritorios y aplicaciones en la nube. “Con nuestra tecnología, el punto de trabajo tradicional desaparece. Se puede acceder a todo lo imaginable desde cualquier dispositivo, en cualquier lugar. Con eso, las empresas reducen considerablemente los recursos económicos destinados a equipos informáticos. Dejan de tener una inversión para amortizar porque pueden prescindir de tener ordenadores, servidores y almacenaje local”.

Cloudgrup nace de la unión de Ivrateq, especializada en virtualización de servidores y escritorios -con clientes como Pastas Gallo o el ayuntamiento de Oporto- y Ilimit, especialista en servicios en la nube y telecomunicaciones -entre sus clientes, General Electric. Aunque ambas empresas siguen ofreciendo sus servicios por separado, Tobella explica que, “nos hemos unido para crear Cloudgrup porque hemos visto que los clientes de ambos negocios cada vez prescinden más de infraestructura propia”.

El coste para la empresa pasa a ser una cuota mensual por utilizar todo el sistema y programarlo. “El cliente paga entre 24,90 y 31,90 euros al mes por punto de trabajo en la nube, según el número de puestos con los que habitualmente trabaja. La mensualidad incluye el uso de licencias de programas informáticos”.

Con la externalización total de la infraestructura de tecnologías de la información, también se reduce la factura eléctrica de los clientes. Tobella dice que puede llegar hasta el 95%.

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