Hubo un tiempo en que una entrada para SIMO cotizaba como la de un concierto. Era el lugar para conocer las novedades tecnológicas antes de Navidad. Ahora las marcas prefieren pelear por la atención del público en el CES, que se celebra en Las Vegas en enero. O en la IFA de Berlín, a mediados de septiembre. Con la excepción de Apple, que maneja su propia agenda.

La feria nació como un salón dedicado al material y mobiliario de oficina. Hoy cumple 50 ediciones —solo en 2008 no se celebró, porque no hubo suficientes empresas interesadas en asistir— pero ha reducido considerablemente su espacio: Unicamente ocupa el pabellón 5 de la feria de muestras de Madrid (IFEMA). Poco espacio, si se tiene en cuenta cómo era hace 10 años, cuando asistían profesionales pero también se vendían ordenadores, componentes y complementos al por menor.

La gran novedad de esta edición está en Windows 8, el nuevo sistema operativo de Microsoft, que verá la luz este otoño. Su función: unir el ordenador de escritorio con las futuras tabletas con Windows. En consecuencia funcionará tanto con pantallas táctiles como con el habitual ratón y abre la puerta a todo un universo de aparatos híbridos con los que la multinacional del software quieren plantar cara a las plataformas de Apple (iOS) y Google (Android).

Hewlett Packard (HP) y Dell son los dos únicos fabricantes que presentan novedades, pero enfocadas al mundo empresarial. El primero además de ordenadores y servidores insistió en su apuesta por las impresoras en tres dimensiones, que a partir de un tipo de plástico, como si fuera un cartucho de tinta, convierte los diseños creados por ordenador en objetos físicos. Dell, por su lado, se centra los portátiles ultraligeros y los ordenadores de sobremesa. No hay rastro de tabletas o móviles. SIMO es territorio Windows. En cambio si tiene cabida el floreciente mundo de las aplicaciones con The App Date, que busca sacar partido creando programas no solo para móviles, sino también en televisores y otros aparatos multimedia. O los emprendedores, que protagonizan la zona Vivero con 43 proyectos que buscan financiación.

Rusia ocupa el estand más extenso de la feria. El país se reivindica como un aliado potencial en seguridad tecnológica, análisis de datos y como posible inversor financiero para nuevos proyectos. Curiosamente, en la mañana de la apertura, solo estaban los representantes de la delegación rusa.

SIMO también quiere convertirse en un foro de debates. Y empezó ayer con uno destinado a discutir el futuro de la administración y legislación digital, que fue inaugurado por el ministro del sector, Alberto Ruiz-Gallardón, que apostó por su modernización: “La justicia es un elemento determinante de la competitividad de un país. El expediente judicial electrónico debe convertirse en una opción viable y eficiente”. Un mantra que repiten todos los ministros de Justicia desde hace una década.

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